Ahi estaba yo sentado en esa mesa redonda, junto a mis hermanos exponiendo mi vida, mi corazón, mi amor, mi sueño, transmitiendo una vez mas una señal en busca de empatía, una señal de aquella estación de radio que llevo en el pecho prendida desde que tengo memoria… no mucha gente escucha la radio estos días, en fin. 

Después de horas de excavar para buscar la idea original y sacarla completa para poder entenderla, aquel emisor, que representaba la antena del radiorreceptor dice de manera muy calmada “a veces no es el momento”, esas palabras retumbaron en mi como si por dentro tuviese una cueva enorme, golpeaban toda las paredes que me sostenían y el eco seguía y al menos durante unos 3 segundos no pude escuchar nada mas… a veces no es el momento, nos dijo, hizo un pausa pequeña y concluyo, tomemos por ejemplo la música jazz, a todos les gusta el jazz, y eso es algo que no va a cambiar, pero el jazz tuvo su momento, aunque le guste a mucha gente, el jazz le dificulta llenar las salas de conciertos que llenaba antes, arenas, teatros, aunque a todos les gusta el jazz, ahorita no es su momento, al igual que fue con la música clásica, y la opera, y así sucesivamente, todo perdura en el tiempo, pero a veces no es el momento correcto (esto no es algo que necesariamente sea de esa manera, pero entendía su ejemplo, y su punto de vista en la conversación)… Aun reflexiono sobre esto, sobre todo porque mi vida entera se estimula principalmente por esa necesidad de trasmitir la señal de ese radio, por ese sueño de buscar empatía, y que cada vez me prepare mas para transmitir de la manera mas pura, mas correcta, cuidando cada detalle como si mi vida dependiera de eso, pero quien escucha la radio estos días? quien realmente esta atento esperando para transmitir algo de vuelta?…

En un mundo que esta lleno de marketing, publicidad y propaganda, todo es abrumador, todo el día estas viendo diferentes opciones para consumir, contradicciones, cosas que te gustan pero que “no son buenas” o otras que son buenas pero que “no te gustan”, hasta la gente dándote consejos que no has pedido nunca, diciéndote como se debe vivir la vida; al final todos sufren, nadie realmente tiene la respuesta definitiva de como es que se debe vivir, porque es tarea del que la vive conseguir su propio camino, elaborar su propia estrategia, no es una labor de nadie mas que de uno mismo; antes así hacíamos con todo, en el pasado conseguimos nosotros mismos nuestra propia comida, gastábamos nuestra energía para obtenerla, valorábamos cada gramo de esa comida como si fuera nuestra vida propia, porque usábamos nuestra energía de vida para conseguirla, el proceso era menos ilusorio, menos obligado, era natural, como comerlo, digerirlo y asimilarlo, así de natural era conseguirlo y esforzarse por lograrlo ese sustento.

Quizá el mensaje sea el mas hermoso del mundo, quizá en el están escondidas las respuestas a las incógnitas mas grandes de la humanidad, la solución a todos nuestros problemas de pronto están ahi adentro codificadas, pero aun así eso no lo hace indispensable, eso no lo hace necesario, cuando la vida se basa en sobrevivir, no hay tiempo para ordenar los detalles, ni espacio para descifrar códigos, cuando la dinámica tiene tanta velocidad, los movimientos lentos pasan a ser casi invisibles al ojo, no quiere decir que lo que se expresa no tenga importancia, quizá es todo lo contrario, quizá sea tan importante que se necesita tiempo para entenderlo, porque se siente tan puro que su proceso de entendimiento tiene que ser tan natural como el proceso de expresarlo, tiene que ser una verdad visualizada por ambas partes al mismo tiempo… el amor no puede ser sustentado del todo cuando lo recibe una persona que no esta emocionalmente disponible para recibirlo, y mucho menos para expresarlo de vuelta… Cada lucha es tan personal, que coincidir es algo que ocurre de manera tan fugaz que puede durar microsegundos, lo que antes duraba una vida entera, ahora puede durar tan solo segundos. 

Comprendi entonces, que si seguía en esta lucha quizá no conseguiría nunca la meta que me había planteado, me sentía como en una escena de una película post apocalíptica, transmitiendo una señal de radio todos los días, buscando mas sobrevivientes allá afuera, que aunque quizá estuvieran ahi escondidos en alguna parte, aun vivos después del holocausto, era muy poco probable que escucharan el mensaje, porque si estaban ahi, de seguro pasaban un momento muy difícil para mantenerse sobreviviendo.

Re dirigir la motivación de la lucha ha sido mi nuevo propósito, mas que incluso comunicarla, porque al final de todo yo también estoy sobreviviendo, y soy parte de este momento lo quiera o no; quizá nos perdimos tanto entre letras, sonidos, ritmos y sueños, durante tanto tiempo, que el día final vino y ni siquiera nos dimos cuenta, porque para alguien que vive en el arte, ni el tiempo ni el espacio son necesarios, porque incluso antes de irse a otro plano, aun vivo, lo que se construye a través del arte trasciende, perdura, y los limites de esa expresión son solo las barreras que nosotros mismos tengamos para expresarla. 

Ahora empiezo a entender porque quizá en este momento lo mas importante del mensaje no son la cantidad de palabras con las que se comunica, o la calidad con la que se exprese, si no lo objetivo que pueda llegar a ser; si el mensaje no solo se tratara de la búsqueda de empatía, si te sirviera para mucho mas que solo eso, si sobrevivir dependiera de escuchar ese mensaje entonces tendría mas sentido expresarlo.

Buena luna o buen sol, a quien sea que este leyendo. Resiste, que de seguro hay mas como tu allá afuera que también están sobreviviendo.

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